Matías Costa

diciembre 23rd, 2010  |  Published in Artistas, LDT_Panamá, Matías Costa

La obra artística de Matías Costa (Buenos Aires / Argentina, 1973) surgió subvirtiendo la noción, finalidad y procesos del reporterismo gráfico. El periodismo de imágenes fotográficas ha sido – por rigor – urgente, simultáneo a la emergencia de unos hechos en la mayoría de los casos atropellados, incontinentes e inmediatos. Es un proceso que no debe premeditar la experiencia ni cuestionarla, sino registrarla crudamente en su ocurrencia. Es una ética que aspira a una utopía: interpretar o reproducir la realidad como un espejo perfecto. De esta ética surge una estética documental, es decir, sobria, fáctica, formal, definida. Aparentemente poco cuestionable.

Es a este modelo que el antiguo foto-reportero Matías Costa respondió en los inicios de su carrera de artista con una metodología inversa. Su trabajo se asomó a lo que yace bajo la superficie informativa (delgadísima pero no siempre translúcida). Estas honduras menos exactas, atmosféricas, cargadas de conceptos, valores y complejos problemas (y que son el asiento final del drama, la comedia o la tragedia real), le aportaron al autor un perfil casi dramatúrgico, como un escritor de azarientos guiones visuales a partir del registro del otro, de sus relatos y conflictos. Son imágenes dispuestas al pensamiento y a discernir la constitución de sus realidades.

El primer gesto en su proceso cuestionador de esa forma de ver y leer el mundo, afectó el ritmo –ralentizó– los tiempos de producción de su material visual. Su cadencia se fue encaminando por pasos meditabundos, con una lírica erigida en modos introspectivos que cuestionaban una lectura voraginosa y conclusiva de la realidad. Sus tomas aportan dudas, incertidumbres, inquietud. Evocan primero, luego –en mucho– describen.

Costa ve el mundo de principios de siglo XXI desde el núcleo de muchas de sus crisis. Así ha acompañado con su cámara grandes temas: las migraciones históricas y contemporáneas, el tránsito cultural que no lleva a un destino definitivo, la búsqueda o construcción de identidad en lo fragmentario y desperdigado, la imposibilidad de una pertenencia firme y redentora, los procesos de adaptación, el dolor de lo inestable, la extrañeza, la memoria, la vida y la muerte, el no futuro.

“Cargo” es de sus series más críticas al respecto. Registra el destierro, el desamparo y el sino sin destino. Tripulantes ucranianos de la flota pesquera de la antigua Unión Soviética –varados en Gran Canaria después de la desaparición de ese mega Estado y abandonados a su suerte–  no dejan sus naves para conservar el derecho a cobrar sus honorarios, deuda de un Estado inexistente. Son fotografías respetuosas, duras, cotidianas, de lento dolor y decadencia. Parecen medir el tiempo absurdo y hastiado que pasa. Su vacío.

“Extraños” supone una convivencia nocturna con la sensación de pérdida y soledad. El artista experimentó fotográficamente la urgente inmigración africana hacia Europa. Quizá es de los más documentales de sus trabajos. Restos humanos de naufragios, escenas límite en centros de acogida de “ilegales”, la emergencia de la travesía transfronteriza mediante el mar o la tierra. Todo en la noche, entre brumas o tinieblas.

En “Cuando todos seamos ricos” se registra una emergencia: la sociedad de Beijing en el vértigo de su flujo económico, las urgentes mutaciones urbanas, la crisis del espacio humano en su escala de coloso financiero, la tensión personal al límite para alcanzar lo utópico. Es un trabajo descarnado, hondamente solitario, sobre una ilusión permanentemente en obras.

Matías Costa ha cosechado premios internacionales prestigiosos: World Press Photo, Generaciones Caja Madrid o Descubrimientos PhotoEspaña. Fue parte de la Agencia VU y Panos Pictures, y es colaborador de The New York Times. Ha expuesto en la Fotobiennale de Moscú, Visa pour L´Image en Perpignan, PhotoEspaña, Sorlandets Museum de Noruega, La Casa Encendida de Madrid y el Centro de la Imagen de México D.F. Es docente en su área y fundador del colectivo NOPHOTO. En su blog, Cuaderno de Campo, describe la fragilidad del proceso creador.

Y precisamente su proceso de trabajo implica peligros. Él mismo se procura indefensión e inseguridad. Prefiere viajar a lugares que no controla visualmente y quedar a la deriva. Traicionar sus rutinas. Sentir el naufragio, el cambio imprevisto y la pérdida que han sido sus temas para, en esa ausencia de certezas –confiesa– , descubrir un rumbo.

http://matiascosta.com

S/T (de la serie Extraños) © Matías Costa, 2003

de la serie Cuando todos seamos ricos © Matías Costa, 2006

Serie Fragmentos de un Decorado © Matías Costa, 2005